Alba gerente de la franquicia Nails Factory en Algete

Nada sucede por casualidad en el mundo de la empresa. O al menos eso les gusta repetir en las escuelas de negocios. Luego, la vida –y la economía a pié de calle– nos lleva por sus propios derroteros. Es el caso de Alba Bueno Vélez, quien, a diferencia de nuestras anteriores entrevistadas, la mayoría de las cuales o eran ya unas apasionadas de la estética o se trataba de clientas previas de Nails Factory, decidió poner en marcha su centro de manicura y pedicura en la localidad madrileña de Algete (en el Centro Comercial Puerta de Algete, Calle Mayor, 62), sin ningún conocimiento del sector. Aunque eso sí, de la mano de una amiga, que ya era franquiciada en Boadilla del Monte (Madrid): Rosana López. «Y que está encantada con su negocio. Hasta tal punto, que me hablaba tan bien de su centro que nos planteamos abrir el de aquí de forma conjunta: poniendo ella su experiencia y yo mis ganas de trabajar». Aunque al final lo ha inaugurado por su cuenta, y ahora nos contará el porqué.

Así que experiencia en este terreno, ninguna. Pero unas ganas de trabajar innegables, como lo demuestra el hecho de que ha estado haciéndolo por cuenta ajena durante más de una década. Y desde los 18 años…

Esta emprendedora es la demostración, por si alguien lo dudaba, de que puede ponerse en marcha un centro de manicura y pedicura sin saber maquillar uñas, «cuando cuentas con el apoyo total de la central de franquicias que se ocupa de facilitarnos a los franquiciados lo necesario para que solo hayamos de ocuparnos del día a día del negocio».

Nails Factory (NF): Dices que empezaste a trabajar con 18 años recién cumplidos, y que siempre has sido asalariada. ¿De dónde sale entonces esta vena emprendedora?

Alba Bueno (AB): Pues desde luego tradicional familiar no es, porque en mi familia todos han trabajado siempre para terceros como asalariados.

Esto surgió como algo natural. Creo mucho en el destino, y en que las cosas suceden por algo. Mi marido y yo tenemos unos amigos que gestionan también una franquicia Nails Factory, la de Boadilla del Monte. Hace un año y medio se estaba construyendo en Algete un parque comercial, y nuestros amigos nos animaron a montar un centro de manicura y pedicura, ya que no había este tipo de servicio por los alrededores. En un principio lo íbamos a hacer con ellos, pero al final no pudo ser y, aunque me quedé muy dubitativa, mi marido me animó en todos los aspectos y acabé superando todos mis miedos.

NF: Y suponemos que estarás contenta y satisfecha con la decisión tomada…

AB: A día de hoy no me arrepiento en absoluto de haber dado el paso. Estoy muy contenta, y la franquicia hace muy sencillo el llevar el negocio. Lo más complejo, como sucede siempre en cualquier comercio, es la gestión del personal.

Por mi parte, puse todo mi interés en aprender a realizar los servicios de manicura, pero la naturaleza no me ha dotado con ese don: se me da fatal cualquier manualidad. Así que mi papel es el de gestionar el centro, coger las citas y atender a las clientas, y ayuda a las técnicas en todo lo que pueda descargarles de la tarea de pintar (retiro cutículas, limo, aplico el acabado…) para que todo sea más fluido.

Y el método nos funciona a las mil maravillas.

 NF: ¿Cómo empezó todo? ¿Hablasteis con la central?

AB: En efecto, al contactar con la central enseguida nos pusieron en manos del Departamento de Expansión. Y no hubo problema alguno con la idoneidad de la ubicación: en Algete hay cerca de 21.000 vecinos, pero además recibimos clientes de Cobeña, de Fuente el Saz, de Alalpardo…

Quien ya ha probado los servicios y la calidad de la firma hace lo que sea por acudir a su Nails Factory más cercano, y hacerse con nosotros la manicura y/o la pedicura. Hay clientas que conocen nuestra marca desde hace muchos años, y siempre encuentran algún motivo para hacerse algunos kilómetros y venir a maquillarse las uñas.

NF: Y de competencia, ¿cómo estaba/está tu zona de influencia?

AB: Tenemos una competencia pequeña, por parte de peluquerías y centros de estética que ofrecen el servicio. El competidor más directo está lejos, y tampoco nos repercute porque, trabajamos con entusiasmo y dedicación, día a día, y eso las clientas lo notan.

Por eso a la central le pareció que se trataba de un buen emplazamiento. Porque, si bien es cierto que la zona había sido más bien floja hasta que se construyó el parque comercial, ahora funciona muy bien. Y la verdad es que casi todas las técnicas que tengo contratadas son residentes en Algete, lo cual les viene de maravilla por el tema de la cercanía.

NF: Una vez obtenido el visto bueno al emplazamiento, comenzarían la formación y el montaje del centro. ¿Algún recuerdo al respecto?

AB: Mi Nails Factory lleva abierto siete meses exactos: inauguré el 15 de noviembre de 2018, aunque la formación teórica la hice en mayo, y la formación práctica la llevamos a cabo en septiembre.

De la formación digamos para ser franquiciada y llevar la gestión del negocio, me entregaron unos manuales tan completos como sencillos, para que no tengas ni una sola duda: con imágenes, resúmenes, esquemas… Recuerdo que hice el curso de gestión del negocio con otra futura franquiciada, Laura Martín, de Lanzarote, con la que sigo al habla para contarnos cómo nos va.

Y en cuanto a la inauguración, recuerdo que fue todo un éxito, y que hasta había cola para entrar, porque la recomendación de la central de poner todos los servicios a menos de 10 euros, durante 15 días, funcionó a la perfección y nos permitió darnos a conocer. Fueron días estresantes, que se unieron a la temporada alta de Navidad, pero mereció la pena el esfuerzo al inicio.

NF: ¿Qué puedes contarnos de estos siete meses? ¿Hay algo que te haya sorprendido en lo que al trato directo con el público se refiere?

AB: Tenemos una cartera de clientas muy agradecidas. Hay un perfil tal vez un poco más laborioso de llevar, al tratarse de personas más meticulosas, exigentes… pero lo que hay que hacer es darles la razón, llevarlo con total naturalidad y tener mucha paciencia.

Al final es bueno recordar que además de la parte de estética está la de terapia, como yo la llamo: las clientas te relatan sus cosas, y tú estás para atenderlas y recordar, la vez siguiente, quién te contó tal vivencia y quién tenía tal o cual problema, para ver si se solucionó.

Y la demostración de que ellas también están contentas es que disponemos de una tarjeta de fidelidad: cada vez que se hacen un servicio de manicura o pedicura, se les pone un sello y el tipo de esmalte que se les ha puesto; y cuando llegan a 10 servicios, el 11 tiene una semipermanente, una de gel o una de acrílico gratuitas, o una pedicura o manicura estrella con esmaltes tradicionales. Me hizo tanta ilusión la primera vez que una primera clienta completó los sellos, que le regalé una cesta con productos Nails Factory.

NF: ¿Qué hay de los hombres? ¿Se animan?

AB: Sí, la verdad es que tengo clientes varones, con un servicio que se llama Manicura Masculina. También hay caballeros que viene con las uñas mordidas y, ocupando cargos de cierto nivel, por motivos estéticos no pueden presentarse así ante los clientes. Y los hay que se hacen hasta pedicuras…

NF: Lo último que has introducido es la depilación con hilo…

AB: Acabamos de inaugurar el servicio. Las técnicas tienen que completar aún el curso de reciclaje, pero ya hay muchas clientas que nos están pidiendo cita para este servicio. Y es que, entre tanto, he escogido un buen sillón, de esos supercómodos que te recomienda el Departamento de Arquitectura, y he hecho toda la publicidad posible.

También ofrezco la depilación con hilo para caballeros, puesto que no son pocos los que saben apreciar las ventajas de esta técnica hindú, muy rápida y limpia. Nosotros la hacemos con un acabado de refresh spray que lleva un 95% de aloe vera que hidrata, refresca y no deja la piel grasienta.

NF: ¿Es pronto aún para que te preguntemos por tus ambiciones empresariales? ¿Te planteas abrir otro Nails Factory?

AB: Tengo claro que, una vez que este alcance cierta velocidad de crucero, si me plantease abrir otro negocio sería otro centro Nails Factory. Sin dudarlo. Como he dicho es una franquicia muy sencilla, pero hay que dedicarle tiempo.

Mi idea es que cuando este centro funcione bien, sea gestionada por una encargada. De ese modo tendré tiempo para poder plantearme la apertura de un segundo. Tenemos casa familiar en Altea, y al lado está Benidorm… Le estamos dando vueltas a la apertura de un segundo centro por esa zona. Hay mucho turista extranjero, que además está todo el año.

NF: Al terminar nuestras entrevistas, nos gusta preguntaros a las franquiciadas por vuestros gustos, aficiones…

AB: Pues mira, ya nos dijo Yolanda Beltrán, la fundadora, que el primer año de la franquicia iba a ser duro. Así que el poco tiempo que tengo lo paso con mi hija de tres años y con mi marido, con mis perros, con mi gata… Me gusta salir a pasear, y pasar algo de tiempo en Altea (Alicante) o en Barbate (Cádiz), donde también tenemos casa familiar.

Llámame aburrida, pero me gusta mucho estar en casa y disfrutar de los míos. Qué le vamos a hacer: soy muy hogareña.

 

 

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