Natividad, propietaria de dos franquicias Nails Factory

Una semana antes de llevar acabo esta entrevista, la propietaria de dos centros Nails Factory en Madrid capital (en concreto, los situados en la calle de Alcalá, 584, y en la avenida del General Perón, 16), Natividad González Gomera, que llevaba años trabajando en la gestión y dirección de centros de día y residencias para la tercera edad, decidió llegado el momento de dejar el trabajo fijo para dedicarse solamente a la supervisión de sus centros de manicura y pedicura. Es decir, cambiar el trabajo por cuenta ajena, «donde, de verdad, no me imaginaba hasta mi futura jubilación, por la gestión de mi propia cartera de tiendas Nails Factory».

Esta emprendedora es el ejemplo perfecto de que se puede hacer compatible el llevar un centro de manicura, con la ayuda permanente que presta la central, en todos los aspectos del día a día de un negocio, con el desempeño de un puesto laboral propio. «Sobre todo, si tienes un cierto espíritu emprendedor, que te lleva a pensar en el siguiente desafío, una vez que el anterior está ya encarrilado».

Nails Factory (NF): ¿Cómo conociste la marca Nails Factory? ¿Ya tenías la idea inicial de poner en marcha un negocio por cuenta propia, o te decidiste a raíz de conocer esta cadena de franquicias?

Natividad González (NG): La verdad es que yo, en el fondo, siempre había mantenido la ilusión de llegar a tener un negocio propio. Pensaba tal vez en una guardería, o algo similar. Pero sí, ese afán emprendedor siempre ha estado ahí, durante los algo más de 10 años que estado trabajando por cuenta ajena. Lo que desde luego no me imaginaba era estar trabajando para otros hasta la jubilación. Por eso siempre que tenía ocasión miraba la posibilidad de unirme a una enseña de franquicias, que me ayudara a dar el paso: se tratase de tiendas de moda o incluso de negocios de restauración.

Pero al empezar a ser clienta del Nails Factory del centro comercial Tres Aguas –todavía no conocía a su propietaria, Nina Villalba, con la que he tenido ya más relación después– sí que empecé a plantearme que el negocio de la manicura y la pedicura podía ser para mí. Sobre todo, como ya han contado otras franquiciadas en este mismo blog, cuando pasaba un rato sentada frente a la técnica que me estaba maquillando las uñas y veía cómo funciona de bien el negocio: lo contentas que quedaban las clientas, lo llenos que estaban siempre los puestos…

NF: ¿Qué tal, cómo recuerdas tu contacto inicial con la central? ¿Recibiste la respuesta que esperabas?

NG: Pues lo cierto es que sí, que me pusieron muy fácil desde el principio. Así que quiero aprovechar para romper una lanza por todos los departamentos de la central, pero en especial por el de Expansión. Su conocimiento real de los locales comerciales más interesantes en las principales calles es realmente asombroso.

Voy a contar una anécdota que lo dice todo: les llamé en una ocasión, para decirles que había un local estupendo, en el número tal de la Avenida Donostiarra, y me dijeron «ah, sí, mujer, el que está junto al taller de coches…», como si estuviesen hablando del local contiguo al portal de la calle donde viven. Eso es profesionalidad, y tener controlado lo que uno tiene entre manos, y lo demás es ‘postureo’.

Enseguida me mandaron el dossier de información sobre las condiciones de la franquicia. Y se pusieron en contacto conmigo para estudiar posibles localizaciones. Ellos, por un lado, me iban informando de posibles zonas libres. Y yo la verdad es que estaba muy perdida en ese sentido, pues mi jornada de trabajo era de 9h a 19 h y solo podía dedicar a esta tarea de buscar ubicaciones mis días libres…

NF: En todo caso hablamos de Madrid, ¿verdad? ¿O te planteabas abrir en otro sitio si no acababas encontrando una localización adecuada?

NG: Pues la verdad es que en primer lugar estuve mirando para poner en marcha el negocio en Gijón o Valladolid, pero claro trabajando en Madrid me quedaban un poco a desmano. Después me plantee algo más cercano: Colmenar Viejo.

Al final, me gusta hacer la medio broma de que fue el portal de información inmobiliaria Idealista, donde tenía puestas una serie de alertas para que me saltasen al móvil oportunidades interesantes, el que tomó la decisión por mí: me avisó de que había disponible en la avenida del General Perón, en pleno Centro financiero de Madrid, y una hora después de fichar, a la salida de mi trabajo, ya estaba viéndolo y contándoselo al director de Expansión de Nails Factory, Rito Naranjo.

NF: Es decir, que ese fue el bueno. ¿En qué fecha concreta llevaste a cabo su inauguración?

NG: Claro, era una magnífica oportunidad, que no podía dejar pasar. A pesar de que anteriormente había sido una tienda de comida tex-mex, y era preciso sanear y tirarlo abajo entero. Pero al no ser tampoco demasiado grande, en un mes la obra estaba solucionada. Corría el mes de noviembre de 2015.

En ese intervalo hice mi correspondiente curso de formación, y aprendí los trucos de la profesión, que desconoces como simple clienta. También allí, formándome en la central, comprendí que lo más difícil de este negocio es la gestión del personal. Sin embargo, en eso podía precisamente aportar mi experiencia de los centros de asistencia geriátrica en los que he trabajado.

NF: Aun así, ¿llevabas bien lo de estar trabajando y al mismo tiempo pendiente de tu Nails Factory?

NG: Durante los primeros meses estuve pegada al teléfono, desde el trabajo, por si sucedía cualquier imprevisto. Luego, tampoco fue para tanto, la verdad. Y casi todos los días me pasaba por el centro.

Porque tiene razón el refrán popular: «el ojo del amo engorda el caballo». Por eso, en mis días libres estaba en General Perón para tener un contacto más directo tanto con las técnicas como con las clientas.

NF: Es decir, que todo fue rodado…

NG: Pues sí, la inauguración fue todo un éxito. Y eso que se trata de una zona donde en concreto hay mucha competencia. Es más, creo que precisamente por eso existe mucha clientela entre la población femenina, más acostumbrada ya a este servicio que en otras zonas.

Empecé con cuatro técnicas, y ahora tengo contratadas a siete chicas. Y los puestos están siempre ocupados de 9 de la mañana a 10 de la noche. La verdad es que, en ese sentido, estoy encantada.

NF: Bueno, entonces es normal que empezases a pensar en una segunda apertura, ¿no es cierto?

NG: Fue a finales del pasado año o a comienzos de éste. Le daba vueltas a la idea de abrir un segundo establecimiento. Así que se lo solicite a la central, y en mayo ya tenía sobre la mesa la propuesta de hacerme cargo de uno que ya estaba en marcha, en los últimos números de la calle de Alcalá, en el barrio de Canillejas, en lugar de poner en marcha otro desde cero. Y en julio lleve acabo la reinauguración.

Desde el primer momento tuve buen feeling, porque me di cuenta de que el área de influencia tenía potencial. Lo que sucede es que, a lo mejor, a los ojos de otra persona no tiene el mismo glamour que otras zonas, pero sin embargo es comercialmente apetecible.

Por ejemplo, mi otro centro, se nutre más de clientas que trabajan en los numerosos complejos de oficinas de la zona de Azca, pero aquí hablamos más de amas de casa y población, por así decir, residente. Bueno, como decía antes, otro desafío: lo mejor para mi espíritu emprendedor.

NF: En efecto. Y ese afán resuelto y audaz, ¿te hace estar ya pensando en el siguiente paso…?

NG: Por supuesto. Cuando tienes un espíritu inquieto tu cabeza siempre está dándole vueltas al mundo de los negocios; vas por la calle mirando los comercios con otros ojos, que no son los del consumidor habitual.

Pero por responder a tu pregunta, que ya sé por dónde va, sí que le estoy dando vueltas a mi tercer centro. Sobre todo ahora, que tengo ya más tiempo para poder dedicarle a todos ellos. Me gustaría empezar a mirar ubicaciones, etcétera.

NF: Una pregunta recurrente, que le hacemos a las franquiciadas en esta sección del blog es qué consejo o consejos aportas para la emprendedora pendiente de tomar la decisión.

NG:  Uy, pues tengo muy claro el primero: ha de estar muy segura de que el emplazamiento escogido para su centro es el idóneo; una tarea en la que va a contar con la supervisión de la central.

Y tal vez un segundo consejo fuese que no se haga ideas equivocadas: los dos primeros años el trabajo es constante, y que los rendimientos vienen después de haber estado firme al pie del cañón. Pero después es muy, muy gratificante.

NF: Para concluir, ¿qué puedes contarnos de la Natividad González no empresaria? para que podamos conocer algo más de tu lado humano, íntimo.

NG: Me encanta patinar. Así que cada festivo me voy desde Alcorcón, que es donde resido, al centro de Madrid, al Parque de El Retiro, y me lo paso genial deslizándome por el antiguo Paseo de Coches y sus alrededores.

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