Conoce la experiencia de Noemí, franquiciada de Nails Factory Retiro

Conoce la experiencia de Noemí, franquiciada de Nails Factory Retiro

En este post recogemos la entrevista a Noemí, nuestra franquiciada de Nails Factory Retiro.

Cuando apenas quedan 2 ó 3 semanas para dar a luz a Alma, su primera hija; de baja médica por una ciática y ocupándose de ‘Pluto’, su bichón frisé que está enfermo, Noemí Miaja ha encontrado un hueco para hablarnos de cómo, sin provenir del mundo de la estética, «ni haberme preocupado nunca en exceso por la manicura de mis uñas», ahora no concibe la vida sin su centro Nails Factory.

A pesar de tener un trabajo estable como vendedora de El Corte Inglés, esta ceutí de nacimiento y malagueña de corazón, risueña y emprendedora, tomó con ciertas precauciones la decisión de poner en marcha su propio negocio. Fue gracias a la insistencia de Diego, su marido, «que se ‘pateó’ el barrio de Retiro entero, hasta dar con el local idóneo, y que fue el contrapeso perfecto para mis miedos infundados».

¿Qué sucedía’ ¿Es que eras la primera persona de tu familia que se dedicaba al pequeño comercio?

En efecto. Mi familia trabaja en el Ayuntamiento de Ceuta, y no tenía a nadie cercano que se dedicase a la estética o al comercio. Mis padres nos inculcaron a sus dos hijas que, una vez acabado el Bachillerato, se hacía una carrera. Mi hermana estudió ingeniería, y yo obra civil. A pesar de eso, y a diferencia de mi madre que me advertía que no tenía ni idea de comercio y que era demasiada responsabilidad, mi padre si que me apoyó desde el principio.

 La verdad es que si me metí en esto fue porque mi marido, que por su trabajo estaba destinado en Madrid y yo llegué a la capital sin trabajo, y ganándome la vida a base de dar clases en mi casa a niños de Secundaria. De ahí pasé a trabajar en El Corte Inglés, sorprendiéndome a mí misma puesto que nunca me había dedicado a la venta, ni había tenido trato con el público. Estaba en la sección de bolsos, contenta aunque trabajaba demasiadas horas para un salario más bien escaso. Y se me empezaba a olvidar lo que había estudiado y a lo que se supone que me quería dedicar.

Y entonces, ¿cómo se te presenta la oportunidad? ¿Cómo conoces la marca Nails Factory?

Trabajaba en El Corte Ingles de Madrid Xanadú, y me hacía las uñas en el Nails Factory del centro comercial. Un día, fijándome, empecé a darme cuenta de que el negocio funcionaba de maravilla. Se lo comenté a Diego, y me preguntó: «¿Y si ponemos nosotros en marcha una franquicia de Nails Factory?». Mi respuesta inmediata fue negativa: no conozco la firma, ni el negocio de la belleza, y en El Corte Inglés me hacen fija muy pronto…

 Pero mi marido insistía, y me recomendaba que preguntase discretamente a las chicas del centro sobre el volumen del negocio, mientras yo no dejaba de preguntarme si podría dedicarme a la manicura cuando cada vez que me hacía las uñas en casa me quedaban fatal. Al final, Diego se decidió a llamar a la central  para informarse sobre las condiciones de la franquicia, y nos encontramos con Rito Naranjo.

Y en ese mismo instante se acabaron todas las reticencias y se resolvieron todas las dudas…

Es que Rito nos lo puso tan fácil que me decidí a dar el paso definitivo. Esto ocurrió hace dos años y medio, a mediados-finales de 2014. Y lo cierto es que nosotros no teníamos una opinión ni mejor ni peor sobre el sistema de franquicia; más que nada porque no conocíamos a nadie que tuviera un negocio propio, y mucho menos bajo esta fórmula. A pesar de lo cual a mi marido le costó muy poco decidirse; a mí, he de reconocer que un poco más.

¿Por qué? ¿Qué te preocupaba tanto?

Veía problemas en todo. Por ejemplo, en el tema de la ubicación. A mí me daba igual, porque no conocía Madrid, pero se concluyó que sería un local a puerta de calle y  me daba más miedo, porque un centro comercial se supone que siempre tienes un público asegurado, pero en un comercio en la calle tienes que hacerte tú con la clientela… En ese sentido, la verdad es que me vino muy bien trabajar en El Corte Inglés, porque me ayudó a aprender a trabajar de cara al público.

Entonces, Rito nos propone la zona de Retiro, y mi marido se la recorre de cabo a rabo, paseando todas las tardes, hasta que encuentra este local maravilloso, poco antes de irnos de vacaciones de verano. Pero ha de verlo Rito… y yo que sigo dudando… y mi madre diciéndome que me lo piense bien, que mi familia no puede ayudarme porque vive fuera de Madrid… y Diego insistiendo en que puedo hacerlo de sobra y que nos va a ir bien con el negocio… Total que hacemos la reserva del local y nos vamos de vacaciones. Me tiré todo el verano dándole vueltas…

¿Qué o quién acabó de convencerte?

Cuando nos reunimos finalmente con Yolanda Beltrán me quedó claro que podía con todo esto y con lo que me echasen. Decido, para no arriesgarme, continuar con mi trabajo y arrancar el negocio, pero me dicen en la central que no me lo aconsejan; que un negocio es para empezar de lleno, que hay que poner toda la carne en el asador. Al final, pido una excedencia y me formo en un doble sentido: como técnica en manicura y pedicura, y como gerente. La tienda se inauguró el 17 de octubre de 2014, vino toda mi familia, salió muy bien, y estuve muy respaldada por la central. El negocio me apasiona, y hoy por hoy no volvería atrás.

¿Disponíais de ahorros suficientes o tuvisteis que pedir dinero?

Sí teníamos ahorros, pero queríamos casarnos y al mismo tiempo montar un negocio, y las dos cosas suponían mucho esfuerzo. Finalmente pudimos con todo… con una pequeña ayuda de la familia, que corrió con los gastos de la boda, mientras que el negocio fue cosa nuestra. Eso sí, la ceremonia fue antes y la apertura después.

Los primeros meses fueron más duros, pero yo veía que me iba cuadrando la contabilidad. Hoy por hoy montaría más de un centro Nails Factory, pero eso sí cuando haya nacido Alma y ya no me necesite tanto como durante las primeras semanas.

Bueno, es que ya sabes que Nails es una cadena que tiene un elevado porcentaje de franquiciados con más de un centro. Muy buena señal, por cierto…

Nos lo hemos planteado muchas veces. Siempre hemos defendido a la firma, cuando nos han preguntado si era buen negocio, porque la verdad es que siempre nos ha ido muy bien. También es cierto que abro a las 10h de la mañana y cierro a las 9h de la noche y me paso todo el día en la tienda. Y hasta hoy, que estoy ya en las últimas semanas de gestación, he estado al pié del cañón. Es muy fácil decir que has fracasado, y tratar de desprestigiar la marca, cuando a lo mejor el culpable eres tú…

Entonces, es cierto lo de que el ojo del amo engorda al caballo, ¿no es verdad?

Siempre recuerdo las palabras de Yolanda «si compaginas tu trabajo en El Corte Inglés con la tienda, tu negocio no va a salir adelante». De hecho, una clienta residente en este barrio, montó un Nails Factory fuera de Madrid y en uno de sus viajes a Madrid me pidió alguna recomendación sobre el negocio. Lo único que supe aconsejarle es que siempre estuviera en el centro, y eso es precisamente lo que me ha echado para atrás a la hora de pensar en abrir otros locales. Tengo personal de absoluta confianza, pero me cuesta mucho dar el paso: adoro el trato con mis clientes, que todos estén contentos.

Respondiendo a la pregunta: la labor del franquiciado es importante, pero la ubicación es también fundamental: el que esté frente al parque de El Retiro me aporta un 50% de clientes.

Bueno, pero una vez que entran, habrá que tratarles bien…

Es esto sigo un principio básico: como atiendas tú a las personas, así te percibirán y se comportarán en consecuencia. La verdad es que siempre me ha ayudado el ser andaluza, por mi carácter, que encuentran simpático y gracioso. Y esta norma se la transmito en todas las entrevistas que hago a mi personal.

Pero es cierto que el personal ha sido, para mí, una de las grandes contrariedades. Siempre he querido que todas se sintiesen bien y las he tratado de maravilla, porque es la única forma de que defiendan tu negocio como lo harías tú misma. Pero hay personas que abusan de tu confianza, y personas que te dejan en la estacada. Aunque mantengo muy buenas relaciones con todas, incluso con las que ya no están conmigo porque les viniese mejor trabajar más cerca de casa.

Cuando piensas en abrir otro centro, ¿dónde lo harías?

En Andalucía, porque nuestra idea es volver a nuestra tierra, a Málaga. Por supuesto, nunca dejaría este local, porque al fin y al cabo con el AVE estamos a dos pasos como el que dice. Pensábamos en la zona de Fuengirola…

¿Cuál dirías que es el verdadero valor añadido de Nails Factory?

Creo que es un conjunto de factores, pero es muy importante su producto. Para mí, que soy aún una recién llegada a este mundo de la estética, aunque me he informado bastante, y voy a las ferias de estética, miro y aprendo técnicas distintas, hoy por hoy no existe un producto mejor. La clientela lo aprecia y mucho, porque así me lo hacen saber.

Y por último, ¿qué consejo le darías a alguien que esté en tu situación de hace un par de años, sopesando si abrir o no una franquicia de Nails Factory?

Pues mira, una pareja amiga quería montar un negocio en Málaga y yo les animé, pero también les propuse venir a Madrid, cenar en casa y hacer cuentas en una hoja de Excel hecha por nosotros, y donde detallamos hasta el céntimo que pasa por caja, y para poder ver los meses buenos, los flojos… En resumen, mi consejo es: fórmate muy bien, para saber cuánto has de invertir, cuánto producto vas a gastar, etcétera. Pero recuerda que todo esto se aprende. Si le estás dando vueltas es por algo: abre el negocio, no lo dudes, pero estate dispuesto a echarle horas, porque el éxito viene sólo con trabajo.

 

 

2 Comentarios para Conoce la experiencia de Noemí, franquiciada de Nails Factory Retiro

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    Da gusto leer los comentarios y experiencias de Noemí. Entre todos estamos haciendo una Gran Cadena, tanto profesional como humana.

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