María Eugenia franquiciada de Nails Factory

María Eugenia franquiciada de Nails Factory

Nuestra franquiciada de Santander (Calle de San Francisco, 21) y Torrelavega (Calle de la Consolación, 23), María Eugenia De Hoyos, lleva trabajando en L’Oreal desde hace 27 años. Allí, ha desarrollado distintas labores en las áreas de Calidad y de Logística, aunque en este momento trabaja como Master Data.

«Todas ellas, ocupaciones muy interesantes. Y lo cierto es que en cada uno de ellas he estado tan contenta o más que en la anterior», explica esta emprendedora palentina. «Aunque siempre me llamó la atención tener un negocio, una empresa propia. Y en esas ando…», nos cuenta esta madre, empleada y empresaria, todo al mismo tiempo, que siempre deja tiempo para la lectura y las amigas.

 

Nails Factory (NF): Eres nacida en Palencia, llevas tres décadas viviendo en Burgos, y tus centros los has puesto en marcha en la costa cántabra. Eso vas a tener que explicárnoslo un poco.

María Eugenia De Hoyos (MEH): Pues sí, la verdad. Esta aventura surgió de una forma un tanto acelerada, ya que, aunque me encantaba la idea de tener un negocio, no me lo había planteado con anterioridad. Además, mis circunstancias familiares tampoco eran las más favorecedoras. Mi marido es autónomo, y tuvimos tres hijos que se llevan poca edad entre ellos, por lo que uno de los dos tenía que bajar el ritmo de su vida profesional para hacerse cargo de la educación de los niños. Y esa fui yo.

Pero en unas vacaciones familiares tuve la fortuna de conocer a una persona que tiene abiertos dos espacios Nails Factory. Me empiezo a interesar por ellos, me cuenta como funcionan, y pienso “¡esto es lo que quiero!”. En cuanto subo a la habitación del hotel busco información sobre la franquicia, escribo al Departamento de Expansión, que en pocos días me manda el dossier de información sobre las condiciones de la franquicia…

Pocos días más tarde ya estaba buscando un local en Santander. Tenía muy clara la zona donde quería abrir mi centro, y no me costó demasiado dar con él; aunque me faltaba el visto bueno de la central). ¿Por qué Santander? Opté por la capital cántabra porque en Burgos, que es donde vivo, ya había dos espacios Nails Factory.

 

NF: Espera, espera. Te pedíamos que explicases ese pequeño galimatías geográfico, y casi terminas la entrevista… Dinos si ese afán emprendedor te viene de familia.

MEH: Vale, venga, me lo tomo con más calma. Entonces, lo de la ubicación ha quedado ya aclarado, ¿no?

Respecto a lo otro, dicen que me parezco a mi abuela paterna, en cuanto a lo de ser una persona animosa, emprendedora y muy trabajadora. Aunque la verdad, echando la vista atrás, es que mis padres han trabajado los dos por cuenta ajena, también es cierto que mi padre ha sido también siempre una persona negociadora, que podría perfectamente haber tenido su propio negocio.

 

NF: ¿Fue el querer poner en marcha tu propio negocio, pero desconocer sus pormenores, lo que te hizo recurrir al sistema de franquicia?

MEH: Hubo varias razones por las que aposté en su día por esta franquicia. La primera y la más importante es que conocí a las personas que forman la central de Nails Factory –ojo, y no me refiero solo a la dirección, sino a todo el equipo– y me infundieron una enorme seguridad. De manera que pensé “quiero trabajar con ellos”.

Además, en efecto, yo no sabía nada de como llevar un negocio; ni conocía el tema de la manicura y la pedicura, pues en realidad soy Licenciada en Farmacia. Sin embargo, ellos tienen cada detalle del día a día perfectamente estructurado, y en todo momento tuve la seguridad de que me ayudarían a desarrollarlo con éxito. Es lo que tiene una buena franquicia: si le va bien a cada franquiciada, le va bien a la central, y viceversa.

 

NF: Y ¿elegiste desde el principio Nails Factory, o miraste alguna otra opción de franquicia más?

MEH: Pues no, la verdad. Y tal y como estaba contando, todas las personas que trabajan en la central me ofrecieron tanta seguridad, que no consideré necesario buscar más… Desde el principio tuve muy claro que, si ellos querían trabajar conmigo, yo también confiaba en ellos sin reservas.

 

NF: Vamos entonces con la primera de tus inauguraciones…

MEH: Vale. En cuanto me dijeron que adelante, como ya tenía el local previsto y el visto bueno por parte de la gente de Expansión, Rito Naranjo y el malogrado Enrique, empecé a hacer entrevistas para seleccionar a mis técnicas.

Una vez que hube dado con las más adecuadas, las cinco y yo misma nos fuimos a Madrid a realizar el curso de formación. Bueno, en realidad recuerdo que una de las chicas se echo atrás en el último momento y solo viajamos cinco personas a la central. Y lo pasamos fenomenal en la formación, además de aprender un montón. Yo en especial, ya que desconocía totalmente esta profesión. Intenté maquillar y esculpir  uñas, pero era un completo desastre. Así que les dije a las formadoras, Amaya Domínguez y Gema Peral: “Mirad: yo mejor solo de modelo”. Y me respondieron, con mucho criterio, que eso mismo pensaban ellas…

 

NF: ¿Algo a destacar de la inauguración? Se crearía expectativa en Santander, ¿no?

MEH: Pues una vez terminada la formación, regresé a mi trabajo; y 15 días después solicité una semana de vacaciones para poder dedicársela por entero a la inauguración del primer espacio Nails Factory de Cantabria. Un local situado en el centro de Santander, en una calle peatonal súper conocida, cerca de su zona comercial por antonomasia.

La época elegida para la inauguración –que tuvo lugar el 10 de mayo de 2018- fue estupenda, ya que nos dio tiempo a prepararnos para toda la carga de trabajo que tuvimos durante los meses de verano. Ya que, al tratarse de una ciudad turística, y ser nuestra franquicia tan conocida en toda España, tuvimos un gran éxito. Más tarde llego el invierno, que siempre es algo más complicado, puesto que Santander es muy estacional en sentido comercial.

 

NF: ¿Te resulta complicado, residiendo en Burgos, atender como es debido tus negocios en Cantabria, o tampoco es para tanto?

MEH: En efecto: soy de Palencia, vivo en Burgos desde hace 27 años, y llevo años pasando los veranos en Santander. Y durante todos los meses de agosto estoy un buen número de horas en mis espacios Nails Factory.

Me encanta estar con mis técnicas, que, aunque dan mucha “guerra”, son estupendas y muy trabajadoras. Me parece justo decirlo en voz alta: están tan involucradas en el negocio como lo pueda estar yo misma. Y también me encanta charlar y conocer la opinión de mis clientas.

 

NF: Con ese nivel tuyo de satisfacción no es raro que te animases con un segundo centro…

MEH: Fue el pasado verano. Estaba tan entusiasmada con éste, en el centro de Santander, que empecé a plantearme abrir otro. Esta vez, en Torrelavega. Así que, junto a mi marido, Felipe, empecé a buscar local en la ciudad.

Una vez que tuvimos claro el emplazamiento, volví a contactar con el departamento de Expansión para que me dieran el correspondiente visto bueno, e inauguramos el 28 de noviembre de 2019. Tampoco puedo contar demasiado sobre esta aventura porque todavía estamos arrancando. Bueno, que es un gran desafío, porque se trata de un negocio emplazado en otro tipo de población, más de interior.

 

NF: Y más trabajo “extra” para ti, el vigilar la marcha de dos centros…

MEH: Como he comentado, vivo y trabajo en Burgos, pero todos los viernes, en cuando acabo de trabajar en las oficinas de L’Oreal, me desplazo a ambas localidades, Santander y Torrelavega, para ver a mis técnicas y a mis clientas.

Y por supuesto, todas las jornadas le dedico tiempo, por la tarde/noche, a repasar el día a día de mis espacios Nails Factory: número y tipo de servicios realizados, clientes que vuelven con mayor o menor frecuencia, y por qué, estado real de los stocks…

 

NF: ¿Merece la pena el esfuerzo? ¿Recomendaría este negocio a la emprendedora que está en tu situación de hace dos años?

Animaría a todas las personas que tiene ganas de emprender un negocio a llevar a cabo su sueño. Aunque, eso sí, advirtiéndoles de que no funciona solo; que hay que estar al pie del mismo. Si puedes, físicamente todos los días. Pero incluso, aunque no estés allí, también supone una carga de trabajo importante.

No obstante, yo nunca me he arrepentido de haber abierto mis centros de manicura y pedicura: estoy muy ilusionada y espero seguir así muchos años.

 

NF: Incluso ¿podríamos estar hablando de algún otro centro Nails Factory, tal vez más adelante?

MEH: Por ahora, no me planteo otro espacio, pero nunca se sabe. El futuro es algo que está por venir, y lo mismo que he abierto estos…

 

NF: Siempre nos gusta terminar tratando de conocer algo más a cada una de las miembras de la red de franquicia. ¿Qué nos puedes contar de ti y de tus gustos y aficiones?

MEH: Pues en esto hay poco secreto: mi gran afición es mi familia, y la persona con la que más me gusta estar es con mi marido, Felipe.  No puedo dejar de darle las gracias por apoyarme totalmente en esta aventura, e incluso ilusionarse con ella tanto como yo, a pesar de que en un principio no le entusiasmase nada la idea de complicarnos así la vida.

Me gusta mucho leer: acabo de terminar Pétalo de Mar, de Isabel Allende. Pasaría días enteros sin hacer otra cosa. Y también me encanta salir de compras y a tomar café con las amigas. Viajar con mis hijos e ir a la playa son dos de mis grandes pasiones en familia.

Y no puedo terminar sin mencionar a mi madre, mi mejor amiga. Porque ha sido quizá la presencia más importante de mi vida. Y aunque ya no está con nosotros, siento la necesidad de recordarla cuando hablo de mi persona. No me gustaría que sonase trágico, aunque su desaparición lo haya sido para mí, pero la adoro. Dicho queda.