¿Quieres ser franquiciado de Nails Factory?

¿Quieres ser franquiciado de Nails Factory?

Belén Atienza es la demostración palpable de que un buen concepto de franquicia puede ser puesto en marcha, y con indudable éxito, por alguien que «jamás antes hubiese pensado que el futuro profesional podía estar en la estética de uñas. Y mira, ahora voy por mi tercer centro abierto».

Esta multifranquiciada provenía del mundo de la construcción, «que tampoco he dejado del todo. Acabo de visitar un solar…». A pesar de su éxito con Nails Factory asegura que es un aspecto que echaba en falta, «el trabajar a pie de obra, con mis obreros. Siempre he dicho que lo mío es trabajar con hombres».

¿Cómo llegas a tener no uno, sino varios negocios propios? ¿Hay antecedentes empresariales en tu familia o eres la primera que lo intenta por su cuenta?

Mi padre ha sido empresario de la construcción toda su vida, y yo comencé con él. Comprábamos suelo en la Comunidad de Madrid, construíamos, de acuerdo con un arquitecto, y luego lo vendíamos. Con el tiempo empecé a llevar a cabo esta actividad sola, por mi cuenta: adquiría el terreno, edificaba y más tarde lo comercializaba. Estuve así años, hasta que un asunto familiar me complicó la vida y me impidió dedicarle el tiempo que necesita. Pero como no quería quedarme quieta del todo, profesionalmente hablando, buscaba alternativas con frecuencia.

Es decir, que nunca antes te habías interesado por el pequeño comercio…

Jamás. Y mucho menos por el negocio de la estética. Pero noté, allá por el año 2014, que estaba muy en auge el tema de la estética de uñas. Y en 2015 abrí la primera de mis franquicias, en Parque Rivas.

Eso es rapidez, ¿no?

Pues sí, en efecto. Lo encontré un negocio dinámico, accesible, que producía una satisfacción inmediata en las clientas –quien se arregla las uñas cotidianamente se ve de otra manera– y no me lo pensé dos veces. Cuando ves la oportunidad debes aprovecharla. Así que me decidí y llamé.

 Al otro lado del teléfono me encontré gente estupenda, profesional y humanamente hablando. Rito Naranjo, y quedé más que encantada desde el principio. Fuimos a visitar un posible emplazamiento que yo misma había buscado, y les pedí su opinión. Aunque no acababa de disgustarles, me hablaron del centro comercial Parque Rivas, que es una gran superficie modesta, en torno a un Carrefour,  y dado que el alquiler me pareció  asequible la operación fue para adelante. En la actualidad llevo dos años con Nails Factory y ya llevo tres franquicias abiertas.

Una vez que le viste futuro al sector de la estética, ¿valoraste algún otro tipo de negocio o solo la manicura, y más en concreto la marca Nails Factory?

No lo recuerdo, la verdad. Creo que me fijé en éste, y como la apuesta ha salido bien… Ahora mismo ni me lo plantearía. Además, no creo que todas las franquicias sean un éxito, como sucede con Nails Factory. Si algún día inauguro más tiendas seguirá siendo bajo el paraguas de esta marca, porque me ha demostrado su validez.

Continúa por favor con la cronología de tus centros. Nos habíamos quedado en la apertura de Parque Rivas…

Más o menos transcurre un año entre las tres aperturas de mis centros. Ahora bien, entre la inauguración de Parque Rivas y la apertura de Parque Corredor monté otro, en un centro comercial de Majadahonda, que ahora se ha quedado otra franquiciada. Tenía un alquiler alto y a mí los números no me cuadraban, así que hablé con la central y lo gestionaron muy bien: me dijeron que no me agobiase, y mantuvieron abierto el centro, haciéndose cargo de su renta, hasta que encontraron a una emprendedora capaz de sacarlo adelante, como me consta que lo hace, y muy bien, su actual propietaria.

¿Qué grado de implicación has ido teniendo en cada nueva apertura? Se aprenderá con la experiencia…

El primer centro que abres constituye un aprendizaje total. Las técnicas con las que abrí eran también novatas en este campo, así que nos pasaron mil cosas que nos ayudaron a aprender, y a base de esfuerzo, y de razonar, y de preguntar, conseguimos salir adelante. Por supuesto, yo también recibí la formación que me correspondía como franquiciada, como empresaria, al margen de la que recibía en manicura y pedicura con las chicas.

 La verdad es que la firma lo tiene todo muy bien organizado, muy bien pensado y estructurado. Estoy contentísima con cada una de las apuestas realizadas, y la mejor demostración es que ya he abierto tres centros. Los productos son magníficos, los resultados que proporcionan son excelentes y a las clientas les encantan. Y sobre todo se nota que hay una cabeza pensante, Yolanda Beltrán, detrás de toda la organización.

¿Cómo consigues organizarte para controlar lo que sucede en tus tres centros, sin estar presente de apertura a cierre?

Desde luego, hay que estar siempre encima de las tiendas; más de lo que yo imaginaba. Aunque tampoco es necesario pasar en ellas la jornada entera. Hay que dedicarle tiempo, cabeza y muchos números.

 Mi papel, como me enseñaron durante la formación, es velar por todo ello, y no delegar en las empleadas, pues no es su papel. Cada centro que tengo abierto es completamente diferente; lo dan las zonas que cubren. Y eso a pesar de que los tres están en centros comerciales. Tal vez los de Alcalá de Henares y Rivas-Vaciamadrid se parezcan algo entre sí, pero desde luego el de Torrejón de Ardoz es diferente.

Es tu última apertura, ¿verdad? Y además es bastante reciente…

Los centros comerciales suelen ser complicados. Llevaba tiempo detrás de Alcalá Magna, pero la gerencia del centro nos lo ponía difícil a Rito y a mí. Un día cambiaron a los responsables, hablamos con los nuevos gerentes y en un mes teníamos el quiosco montado. Aunque está recién abierto, a mí me gusta mucho el público que tiene.

 Ya he hecho un triángulo entre Rivas-Vaciamadrid, Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares, que puedo controlar a diario. Aunque como vivo en Villaviciosa de Odón, al otro lado de Madrid, me hago cerca de 140 kilómetros diarios. No sé si llevaré adelante más aperturas. Por ahora, quiero centrarme en controlar perfectamente los tres centros que tengo abiertos.

¿Cómo haces para saber si una localidad o una ubicación concreta son buenos?

Lo primero que hago es estudiar la población. Por ejemplo, Alcalá de Henares tiene 200.000 habitantes, mercado más que suficiente para satisfacer nuestra necesidad de demanda. Después visito constantemente el centro comercial objeto de análisis, observo los comercios y las marcas que tiene, y cómo se desenvuelven.

Como franquiciada con experiencia, ¿qué valor das al emplazamiento y qué valor a la gestión del propietario?

Está claro que, por muy bien ubicada que este una tienda es absolutamente necesaria la presencia permanente del franquiciado. Pero yo repartiría un 50% para cada aspecto. Son dos elementos que hay que compaginar totalmente.

Porque al final, la verdad es que todos dependemos de todos: si yo hago bien mi trabajo y contribuyo a fomentar una buena imagen de marca, le irá bien a los Nails Factory de otros lugares. Y si lo hacemos todos bien estaremos en el mercado, y como líderes, para siempre. La grandeza de la franquicia es que la marca, la central unifica, y establece unos protocolos y unas pautas que todos tenemos que seguir. A mí, la central me ha demostrado en múltiples ocasiones que sabe lo que hace y tiene muy claro el futuro que tenemos por delante. Por eso me siento muy agradecida y satisfecha.

¿Te ves abriendo en otro lugar que no sean centros comerciales?

Creo que las ventajas de los centros comerciales son importantes: un horario extendido; un ambiente climatizado, que hace que ahora que se acerca el verano estés más fresquito, mientras que en en invierno estás muy a gusto; un aparcamiento garantizado… Los fines de semana son muy buenos, mientras que en una tienda a pié de calle eso no está garantizado.

Aun así, sé que hay Nails Factory a los que les va muy bien, y desde luego no lo descarto. Sé lo que es trabajar con públicos diferentes: en Parque Corredor se me llenan las agendas solo con la gente de paso, mientras que en Parque Rivas tengo una clientela más fija.

¿Has visto evolución en esta actividad desde que comenzaste hasta hoy? ¿Te sorprende, por ejemplo, la incorporación paulatina del público masculino?

Sí, la primera vez que vi citado a un hombre llamé para saber si la convocatoria estaba bien tomada o simplemente es que había cogido cita para su mujer. Y no, era que venía a hacerse sus uñas, porque se trataba de un directivo y tenía la costumbre de mordérselas. Vienen hombres a hacerse la manicura, bien porque tienen las uñas muy deterioradas, porque las usan, como es el caso de los guitarristas, o simple y llanamente porque quieren cuidar el aspecto de sus manos.

Quizá es ese sentido un quiosco ofrezca menos privacidad a los hombres…

La verdad es que las tiendas a pie de calle de Nails Factory son también muy abiertas, no te ofrecen mayor intimidad que un estand. De hecho, en Parque Rivas tengo tienda, y la afluencia de hombres es similar… Ahora voy a incorporar la depilación con hilo, que es una nueva actividad puesta en marcha por la marca: hablé con el centro comercial y me han dado el visto bueno.

¿ Qué consejo o consejos darías a alguien que estuviese en tu situación de 2014: sopesando si abrir un negocio de estética, y en concreto un Nails Factory?

Si tiene pensado algo sobre estética de uñas, que no se plantee otra marca que no sea la nuestra.

Y así, en general, si va a poner en marcha un negocio o comercio por su cuenta, mi consejo es que le dedique tiempo, que no deje de aprender y que si le pone ganas y lo lleva bien le funcionará seguro.

¿Cuál dirías que es tu valor añadido, la impronta de tus tres centros?

Me gusta más hablar del equipo, no tanto de mí. Y puedo decir que nos volcamos por completo en la atención al cliente –siguiendo siempre las directrices de Nails Factory–, porque afortunadamente todo lo demás nos los da hecho la central. Nuestro trabajo es dar un servicio perfecto, y que la clienta se marche después de haber pasado un rato agradable y relajado.

¿ Vale todo el mundo para estar de cara al público?

En eso, yo no soy tan rígida: lo que no se sabe se aprende si se tiene voluntad. Muchas de las técnicas que contratamos, al margen de que tienen su formación, las educamos hacía nuestra manera de trabajar, dentro de lo que es Nails Factory: alegría en la tienda, cortesía y buenas maneras, estar “superatentas”, nunca decir ‘no’ sin más a un cliente, cuadrar citas aunque suponga una ligera modificación en su descanso para las comidas, implicación, etcétera.

¿Consideras que la plantilla es el gran caballo de batalla de este negocio?

Sí, efectivamente lo es. Es lo que más atareados nos tiene a los franquiciados. Una técnica de uñas no se hace en tres meses; se tarda en formar. Hay que tener en cuenta que se trata de una técnica complicada, pero estandarizada gracias al protocolo de Nails Factory que seguimos a rajatabla: hay que preparar primeros las uñas y después pintar y esmaltar. Y después está su comportamiento y el trato laboral que es preciso establecer con ellas.

Hay que hablar constantemente con el equipo, ceder unas veces y mantenerse firme en otras. Tengo una encargada en cada centro, pero aun así superviso todo, y llamo en persona a la técnica del centro que corresponda para felicitarla cada vez que hace una buena caja. Hoy por ejemplo, me he encontrado que el estand de Parque Corredor no estaba tan presentable como yo desearía, y he hablado aparte con una de ellas, que en ese momento estaba ocupada, para decirle que lo mismo que me ha visto hacer a mí –que lo he limpiado en el acto– ha de hacerse siempre, esté o no esté yo en la tienda.

 Has contado maravillas de la central… ¿deseas mencionar a alguna persona en concreto?

No me gustaría quedar mal por no acordarme ahora de todos. Empezando por Yolanda Beltrán, cuya actitud me encanta. Creo que en el fondo todas desearíamos ser un poco Yolanda… Ha de tener siempre la cabeza sobre los hombros para la planificación y proyección de todo este negocio. Y lo cierto es que hay días en que una tiene también sus preocupaciones personales, o familiares, o….

 Desde el principio me llevo de maravilla con Amaya Domínguez, nuestra Directora Técnica, a la que nunca le importa la hora que sea para ayudarte a cubrir una baja o para darte un consejo técnico. Siempre está ayudando. Muy bien también Alicia Álvarez, la Responsable del Departamento de Arquitectura y Diseño, que organiza los estands fenomenalmente y los deja listos para inaugurar… Repito: la central trabaja en bloque y nos facilita a todos nuestra labor diaria.

 

 

 

2 Comentarios para ¿Quieres ser franquiciado de Nails Factory?

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    Buenas tardes .
    Mi nombre es Simona y estoy interesada en abrir una franquicia .
    He visto vuestro negocio y me parece una idea genial .
    Me gustaría recibir más información .
    Un saludo.